14 abr 2012

...Aunque estés en paro, no vivas como un parado

Fuente: empresuchas.com
El 29 de marzo ocurriró lo más temido por la Moncloa: la huelga general en contra de la reforma laboral. Aún sin haber pasado el plazo mínimo que se concede a todo Gobierno, los conocidos “cien días”, los sindicatos –UGT y CCOO- te llamaron a secundarla… ¿lo hiciste?

            Para ti, lector en paro que piensa que no puede seguir esas convocatorias, también van esas llamadas. Si estás en situación de desempleo la reforma te afecta igual o más que a los demás. Los políticos se han empeñado en utilizarte como pretexto para infundir conformidad: “no querrás acabar en la interminable cola del INEM, ¿verdad?”. Sin embargo, cierto es que ellos mismos han reconocido que este cambio laboral “no creará empleo a corto plazo” y que el paro aumentará este año. Por tanto, es discutible que tu precaria situación vaya a mejorar en algo.
 
            Esta renovación cuestiona tu derecho a tener una ayuda por desempleo y se te considera culpable de tu posición si rechazas tres ofertas de empresas de trabajo temporal -por muy precarias o lejos que se encuentren de tu casa. Es decir, poder trabajar no es un derecho sino que es una suerte. Además, si en un futuro consigues tener esa “suerte” y una empresa te contrata, podrá despedirte sin indemnización alguna -aunque hayas superado el período de prueba que dura 365 días.

            ¿Y qué puedo hacer?, te estarás preguntando. Como parado puedes apoyar las huelgas no comprando o no utilizando servicios públicos innecesarios. Si eres valiente puedes, incluso, visitar a tu último jefe y a tus ex compañeros de trabajo y concienciarles de que la transformación propuesta por el gobierno del PP nos afecta a todos, desempleados o no. Usa toda tu inteligencia, imaginación y potencial para defender unos derechos que son tuyos y de todos. Si no luchas por ellos, ¿quién lo hará por ti?

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